ASOCIACION COLOMBOFILA
DE TEPATITLAN

Mitos y leyendas



                                                                  Zirahuen Ortiz

 

En la historia de la colombofilia mundial hemos leído tantas cosas

que llega un momento en que no sabemos separar ¿Qué es un mito?,

¿Qué es una leyenda?, o ¿Qué es una verdadera historia?

 

Solo leemos nombres de famosos colombicultores, que los mismos se hacen a fuerza de pasar el tiempo en nombres famosos para líneas de palomas famosas.

 

¿Como saber que fue verdad?, o ¿que fue mentira?

 

A fuerza de buscar y rebuscar en la historia de la colombofilia mundial pudimos constatar de viva voz y en primera persona, muchas cosas que pasaron y que no han llegado hasta nuestro tiempo, pero que allí pasaron.

 

Así nace este nuevo sencillo trabajo para entretener a mis amigos y compañeros de afición, como me gusta decir de manera sencilla y amistosa para que se diviertan mis amigos y compañeros palomeros.

 

Vamos acomodando las palabras, las frases y las oraciones de manera narrativa, utópica y mucho de ficción, basado en personajes históricos que pasan en la imaginación de un colombófilo que solo desea entretener y divertir a mis lectores, para que pasen un rato ameno mientras sueñan con un triunfo, mientras esperan su turno en el enceste, o mientras tienen ese momento de paz y de relax después de atender a sus corsarios alados.

 

Ojalá sea de su agrado y si les entretiene, ya abre ganado mis horas de desvelo y mi tiempo imaginando sucesos colombófilos.

 

Bueno empecemos esta nueva aventura y no sé cuándo acabará, pero espero ya con ansias poder entregársela a ustedes.

 

 

 

Saludos cordiales y colombófilos.

 

 

 

 

                                          

 

                                           JOLIMONT (2012)

 





 

 

 

                                              JOLIMONT

                                                             Zirahuen Ortiz

Estaba en el mercado de Jolimont como todos los Sábados en la mañana, era mi rutina de todas las semanas, comprar la comida para mis palomas, ir a platicar con los amigos de afición y ver las jaulas y las cestas de las palomas que se vendían al mejor postor.

 

Desde que tenía siete años me llego la afición de las palomas, mi padre me compró un par de palomas colipavo de la india, se me hacían las palomas más hermosas que haya visto, el macho de color negro oscuro y la hembra de color ópalo, eran lo más sagrado que tenía, se me formo la responsabilidad de darles de comer dos veces al día y siempre estuve atento de que tuvieran su agua fresca todos los días.

 

Aquí estaba frente a las jaulas observando la gran variedad de palomas que estaban en venta, sentí una palmada en mi hombro derecho –buenos días Francois, gastando el dinero en palomas, ¿Verdad?- era mi buen amigo Arthur, ya sabes Arthur es sábado y hay que salir a divertirse un rato.

 

-Bien, bien Francois nada de gastar en más palomas, nos vemos más tarde-

 

Arthur desde que era niño convivió en su casa con palomas mensajeras, más bien podría decir que no convivió con las palomas que tenía a su alcance.

 

En algunos ratos que paso descansando después del trabajo arduo subiendo costales con alimentos para las palomas, limpiando las vasijas con agua y bajando los costales con la palomina de los palomares, me ha encontrado mi buen amigo Arthur y me platica como fue aborreciendo a las palomas mensajeras.

 

-¿No te fastidias de estar limpiando los palomares todos los días, Francois?-

 

Nada de eso Monsieur Arthur, me fascina convivir con ellas, aunque yo no tengo palomas mensajeras, de todos modos son palomas y muy finas.

 

-En una ocasión Francois, cuando tenía siete años de edad me entró la curiosidad de ver cuántos huevos había en los nidos y por error cuando salí deje la puerta abierta, ya sabrás cuantas palomas se escaparon, al final no se recuperaron tres machos descendientes de los rojos Baclene que nunca fueron aclimatados en el palomar para dejarlos en reproducción-

-No te quiero ver cerca de los palomares Arthur, ya sabes que tienes prohibido subir y mucho menos entrar a los mismos, me dijo mi padre enojado-

 

-Deja te cuento Francois cuando una tarde subí a jugar a escondidas y puse los bebederos de barro en hilerita y con la resortera empecé a practicar mi puntería, mala decisión, un mes sin mesada, Francois-

 

Me quede en el mercado toda la mañana tratando de decidir si compraba ese par de palomas color moradas de los lomos y sus patas cubiertas con plumas, el vendedor me había dicho que eran de raza Lahore.

 

Después de desayunar y más tarde de comer, cuando ya estaban recogiendo las jaulas y las cestas me decidí en comprar mi pareja de Lahores.

 

Pensé en presumirlas a Monsieur Arthur, pensé, sus rojos y escamados son impresionantes y bellos pero él no tiene dos de estos lomos morados, si le gustan le regalaré un par de pichones cuando estén apareados en mi palomar.

 

Llegue a casa y acomodé mis nuevas palomas en el palomar, no hubo contratiempo, mis palomas colipavos de la India los recibieron como si ya fueran viejos conocidos.

 

                                                                


                                                       

                                                                          Colipavo de la India




          Paloma
Lahore

Monsieur Arthur Bricoux no estaba esta tarde, se le habían juntado varios pacientes y el boticario que le ayudaba estaba en su día de descanso.

 

Tenía que preparar los bebederos con los polvos amarillos de todos los miércoles, tire el agua azulada por los polvos azules de todos los martes y limpié hasta que no quedara rastro alguno de los mismos, no se debían mezclar entre ellos.

 

Me pase a preparar el grano del día Jueves, una vez que lo lavaba y estaba completamente seco, le vaciaba las cucharas con el aceite del frasco color ámbar y lo revolvía muy bien con el polvo de las bolsitas de papel de estraza, la clave decía Monsieur Arthur Bricoux era el reposo de un día anterior para que estuviera todo el grano impregnado para el día Jueves.

 

Esta era mi rutina todas la semanas cuando estaba la temporada de concursos, esa era mi responsabilidad, yo formaba parte de este engranaje del palomar, “dice Monsieur Arthur Bricoux si falla un engrane del reloj todo se nos viene abajo”

 

Ya estaba Joseph “el pastor” preparando la salida de las aves del primer palomar de viudos, abrió los ventanales y salieron veinte viudos como bólidos dejando solo rastros de pequeñas plumas que caían como nieve al suelo.

 

Se fueron directo como todos los días hacia la arboleda del parque Marie Mont, para regresar en tres parvadas separadas por el lado de Frameries, se volvían a juntar arriba del palomar y se perdían ahora por arriba del parque de la Monseu, regresaban tres y se paraban arriba de los palomares por unos segundos y cuando detectaban que venían los otros salían disparados nuevamente para no regresar hasta unos diez o quince minutos después.

 

Era una hermosa parvada de palomas mensajeras todas en color rojo, les decían los diablos rojos de Monsieur Bricoux.

 

Joseph era buena persona y muy dedicado en su trabajo, yo diría que más de la cuenta, siempre traía su overol de color azul, ya muy desgastado por el tiempo y de sobar palomas con la panza, era calvo y su cabeza siempre estaba roja por el sol, ese era su trabajo, estar al tanto del vuelo de las aves y dar de comer el grano que yo arrimaba, y de meter los bebederos que le llevaba, ya todo preparado, yo solo entraba a los palomares cuando hacia limpieza, me abrían, se cerraban las puertas con candados hasta que le chiflaba a Joseph para poder salir de los mismos.

 

Monsieur Bricoux atendía su lote de reproductoras, el apareaba y anillaba, llevaba todo registrado en su pequeña libretita, anotaba desde la fecha en que rompía el primer huevo, fecha de anillado y fecha de destete de cada pichón.

 

“No se debe pasar por alto nada en lo concerniente a cada pichón, es muy importante anotar todo lo sobresaliente de cada uno de los voladores, al armar un pedigrí, cualquier dato es de mucho valor Francois”

 

A mí me nacían pocas aves de mis colipavos de la India, así que preocuparme por llevar un registro no tenía mucha importancia, solo tenía dos de mis nacidas en mi palomar con anillos que me regalo Monsieur Bricoux.

 

                                        

 

                            Dr. Arthur Bricoux de Jolimont

                                           (1874-1944)

 

Esa tarde de enero de 1940 estaba Monsieur Bricoux con su amigo Raoul Horgnies de Jolimont viendo los pedigríes de su ganador del vuelo nacional desde Anguleme de 1934 organizado por la entente Belga, note muy alterado a Monsieur Bricoux, -Parece Monsieur Raoul que es inminente la ocupación alemana, por más que nuestro gobierno se ha declarado neutral la ambición de Hitler no tiene límites-

 

-Francois ya preparaste los bebederos con el borogluconato de calcio- , su tono era recio y parecía alarmado, puse las respectivas gotas en los bebederos para los palomares de reproductores que ahora estaba lleno de pichones de siete días de nacidos.

 

-No sé que va a pasar estimado Raoul, ya estoy preparando todo para salir de Bélgica, prefiero perder todo, mi casa, mi botica, y pienso que hasta peligran mis palomas, pero la seguridad mía y de mi familia está primero-

 

Llegó el fatal día, amarga mi boca y se me revuelve el estómago solo de recordar ese Mayo de 1940, los malditos alemanes de Hitler ocuparon toda Bélgica, y con ellos llego ese bastardo mal nacido de Alexander Von Falkenhausen, ojala se queme él y toda su descendencia de Falkenhausen por toda la eternidad en el infierno.

 

En la primera guerra mundial llegó como general del ejército alemán a Bélgica el otro bastardo mal nacido Ludwing Von Falkenhausen, familiar del gobernador alemán actual Alexander, maldita familia de alemanes.

 

Algunas de las mejores parejas de Monsieur Bricoux fueron escondidas en los palomares de un buen amigo de la familia Bricoux.

 

Yo me lleve a mis palomares dos parejas de los diablos rojos, todos hermanos del gran Julius César ganador del primer lugar de Bordeaux, hermanos también de La Plume Noire ganador de un cuarto lugar también de Bordeaux.

 

Mi palomar de colipavos de la india se engalanó con esta estupenda estirpe de rojos escamados por espacio de dos años en que los tuve a mi cuidado.

Todos los días los agarraba, me los aprendí de memoria, nunca había tenido la oportunidad de sobar con la panza estupendos ejemplares de mensajeras.

 

 

 

Ellas son mansas, fáciles de criar y con un gran surtido de cualidades para transmitir a sus herederos, tenían “calidad de sobra”

 

Se retorcían entre mis manos y resistían fuertemente cuando jalaba ligeramente su pico.

 

Eran de complexión larga y largas alas con un gran decalaje.

 

Era rudos y agresivos, musculosas a pesar de su largura y eran líderes fantásticos, yo los vi llegar muchas veces de regreso de los concursos, casi eran imbatibles en largas distancias.

 

Llegaron como lo que son una madrugada, como buitres carroñeros, llego un grupo de soldados con uniforme negro y rompieron la entrada de la sagrada casa de monsieur Bricoux, destrozaron los palomares y mataron todo lo que tuviera plumas, algunos ejemplares escaparon en la madrugada fría de ese imborrable 1940, al retirarse robaron lo que encontraron de valor de la casa, encontré a Joseph la mañana siguiente con las lágrimas que no paraban de fluir de sus ojos, nunca tuvimos tanto dolor y casi el total de la estirpe destruido por el miedo a los malditos alemanes de Hitler de que fueran a ser utilizadas por algún ejército enemigo.

 

Solo unas cuantas palomas regresaron asustadas del horror de la madrugada.

 

Joseph ya nunca regreso a la mansión Bricoux, siempre vivió con el remordimiento de que no pudo cuidar las palomas en ese momento de gran pena.

 

Supe que se enrolo en 1941 en el comité de los partisanos armados, no pudo defender la causa de la línea de Monsieur Bricoux pero defendería hasta la muerte a sus compatriotas Belgas Judíos, toda Bélgica unida en un solo propósito, “No al extermino de la raza Judía”.

 

Muchos judíos belgas fueron escondidos en secreto en granjas, iglesias, casas de campo, sótanos, chimeneas, primero niños y mujeres.

 

 

 

 

 

La Legión Belga formada por comunistas, flamencos, realistas, socialistas, demócratas cristianos, toda Bélgica unida contra los malditos alemanes de Hitler.

 

Supe del gran valor con que combatió Joseph en el asalto de los partisanos a  un tren que llevaba 1631 judíos exiliados rumbo al campo de concentración de Auschwitz, los soldados alemanes fueron sorprendidos y al final fueron rescatados de llegar a Auschwitz 236 judíos.

 

En un convento de monjas se escondían varias mujeres judías, llegaron los soldados alemanes con sus trajes negros, negros como su maldita suerte, se las llevaron a todas, una partida de partisanos en la que iba Joseph fue avisada y logró rescatar con gran valor a quince judías de las veinte que habían secuestrado los alemanes.

 

Yo me enrolé en 1942 en el comité de defensa de judíos no armados, una de mis principales misiones fue quitar y destruir las estrellas amarillas judías que por orgullo portaban los judíos en toda Bélgica.

 

Francois me comentó el dirigente de Judíos no armados de la región Valona, es alarmante como la mayoría de judíos belgas está portando la estrella de David, es importante disuadirlos que no la porten ya que son presa fácil para que sean identificados y sean llevados a los campos de concentración Nazis.

 

Ese año de 1942 destruimos la casi totalidad de las insignias judías para protección de ellos mismos.

 

Joseph estaba desesperado de haber encontrado la masacre de palomas al día siguiente, vi horrorizado sangre y destrucción en todos los palomares.

Montones de palomas en cada palomar, metimos todas las aves muertas en costales una vez que retiramos anillos y las clasificamos por su color.

 

Las enterramos en el jardín de atrás en donde es posible que perduren para siempre.

 

En el mes de agosto del mismo año de 1940 llegó monsieur Arthur Bricoux con Arthur Bricoux Jr., ya sabían de lo que había sucedido en sus palomares, subió, no dijo nada, su mirada se perdió en el horizonte, rumbo a la arboleda del parque Marie Mont, Arthur hijo guardo silencio, todo era pesadumbre en

donde antes todo eran alegrías, se bajo y dejo a su padre que se quedo hasta en la madrugada del otro día arriba, meditando.

 

Ya nunca volvió a ser lo mismo en la mansión de Monsieur Arthur Bricoux, me despedí de ellos y regresé hasta el bendito mes de septiembre de 1944, día glorioso en que los aliados liberaron Bélgica de los malditos alemanes de Hitler.

 

Supe que varios amigos intentaron levantar el ánimo del Dr. Arthur Bricoux, pero varias familias quedaron sin ánimo para seguir viviendo después de la segunda guerra mundial.

 

Entre sus amigos que ofrecieron todo el apoyo fueron: Nestor Tremmery, Arthur Carmin, Raoul Horgnies, Óscar Blaimont le ofreció todo el linaje de Bricoux puros del campeón de Limoges de 1935.

 

Alfred Massul ofreció su linaje Bricoux del “Caporal”, ganador de Angulem nacional de 1936.

 

Las Bricoux escondidas y con los ofrecimientos de sus amigos, monsieur Arthur Bricoux pudo levantar rápidamente una colonia de Bricoux de pura sangre, pero como dije ya nunca fue lo mismo, se apartaba mucho tiempo de sus palomares y a veces no subía a los mismos durante semanas, aunque estuviera en la mansión, maldito Hitler y mil veces maldito, hijo de perra, maldito mal nacido ojala se quede eternamente entre las llamas del infierno.

 

 

 


 

         Mansión de Monsieur Arthur Bricoux

                   


 

 

Aquí el escenario del trágico final de la estirpe de Bricoux, todo un trabajo de toda la vida, una estirpe forjada con ilusiones, sueños y triunfos, termino como cualquier obra de comedia de teatro, en el famoso The Palais du Midi en el centro de Bruselas, Bélgica.

 

En el Boulevard Maurice, aquí se llevo la subasta de los últimos Bricoux en posesión de la familia.

 

Monsieur Dr. Arthur Bricoux murió en el año de 1944 a la edad de 70 años

 

En ese año de 1944 se baja el telón Bricoux en vida, si nunca hubiera existido un loco llamado Hitler, ¿hasta dónde hubiera llegado Monsieur Arthur Bricoux en el firmamento de las palomas mensajeras?

 

Me imagino que demasiado lejos, imagino muchos Julius César, imagino más nacionales belgas obtenidos por el Dr. Arthur Bricoux, pero también imagino menos Bricoux esparcidos en el mundo colombófilo.

 

                                  

 

 

Francois trabajo hasta su jubilación con Monsieur Arthur Bricoux Jr. En su empresa (imagen de arriba).

 

Ubicada hasta estos días en la 14 Rue de L’eglise, Estinnes, 7120, Belgium

                         


 

                         La Plume Noire Belge 25 300459.jpg